Un trauma psicológico es una reacción psicológica derivada de un hecho, o de sucesivos hechos negativos impactantes que le suceden a una persona, en cualquier edad, y desborda su capacidad de adaptación, rompiendo el sentimiento de confianza básica en sí misma y el mundo.
Estos acontecimientos tienen características especiales: son vividos con una inmensa impotencia, y ponen en riesgo la integridad física o psicológica de la persona.
La falta de confianza básica que se desarrolla es un elemento esencial, puesto que es motor de muchos de los síntomas de estrés-postraumático, como es la ansiedad anticipatoria, la hiper-alerta, la dificultad de confiar en los otros, y a la vez un deseo de aislamiento, una disminución de la capacidad de sentir, una desgana por actividades vitales que antes le gustaban.
Ya hace tiempo que se ha definido que hay dos tipos de acontecimientos que pueden ser traumáticos:
El de “T mayúscula”, que son sucesos, generalmente únicos, de alto impacto emocional, puesto que ponen la persona en riesgo de muerte, o de daños graves. Pueden ser desastres naturales, (incendias, inundaciones), pero también relacionales (sufrir un atraco, una violación…)
Lo de “t minúscula”, son traumas acumulativos, son de menor intensidad, pero que pueden durar años, que van dañando la identidad de la persona y la suya la capacidad para disfrutar de las relaciones; tienen que ver muchas veces con situaciones familiares complejas, donde se ha recibido de manera reiterada un trato negligente o violencia psicológica constante.
Además de esta diferenciación, hay otro también muy importante en el abordaje del trauma, y es si la persona recuerda o no los hechos que pasaron.
Este hecho de recordar o no hechos traumáticos tiene que ver con diferentes aspectos, como puede ser la edad en que pasó, el tipo de hecho traumático, y si la persona pudo hablar o no con alguien en el momento que pasó.
La edad es muy importante, porque todos tenemos la experiencia que los recuerdos narrativos de nuestra infancia empiezan aproximadamente en el jefe de 4 años, a pesar de que muchas personas no tienen recuerdos de su infancia hasta los 5/7 años. Así que sucesos que pasaron los primeros años de vida no pueden tener un recuerdo consciente traducido en lenguaje. A pesar de que esta memoria autobiográfica es tardía, se ha podido constatar que existe una memoria no verbal, que se basa en la memoria corporal, que graba las sensaciones de las experiencias vividas desde el nacimiento, e incluso antes de nacimiento.
El tipo de hecho traumático vivido y haberlo podido hablar es también muy importante, porque si el suceso es muy doloroso y la persona no puede compartirlo con nadie, la única manera de continuar adelante es obligándose .- conscientemente o inconscientemente .- a olvidar el que ha pasado.
A este Olvido-Necesario-Para-Sobrevivir, los psicólogos le decimos “disociación”, que quiere decir separar y enterrar vivencias del ámbito de nuestra conciencia. Pero esto no quiere decir que estas vivencias dolorosas no hayan existido, y por tanto todavía influirán en cómo vemos la vida, y que puedan resurgir en algún momento, reactivándose por situaciones que tengan algún parecido con aquello que pasamos.
Pero entonces como puedo saber si tengo un trauma?
Esto es el que desarrollaré en la siguiente entrada del blog.